Ciertamente, a diferencia de los perros, los gatos no serán héroes para salvar a las personas, ni detectarán drogas en la aduana. Pero, ¿estaría mal subestimarlos? Puede que no lo sepas, pero nuestros felinos tienen un cerebro repleto de neuronas, incluso el doble que el de nuestros queridos caninos. Cómodamente desplomados en el sofá, los gatos pasan el tiempo durmiendo, a menudo dando la impresión de ser perezosos, alérgicos a la menor agitación. Pero cuidado con el agua durmiente… Con su mirada penetrante y su fuerte carácter, son mucho más inteligentes de lo que imaginas. Solo hay que observarlos bien para descifrarlos mejor. ¡Y algunas señales son realmente reveladoras!

Puede que no sea visible a simple vista. Pero, los gatos tienen características muy singulares. El mismo hecho de que sean difíciles de domar, muy suspicaces, a menudo celosos y posesivos, ya demuestra una gran señal de inteligencia, perspicacia y temperamento. Lejos de ser crédulos o ingenuos, los gatos en realidad tienen una capacidad de análisis mucho más profunda que los perros.

Si aún dudas de su inteligencia, ¡aquí hay 7 señales que demostrarán que estás equivocado!

1. ¿Qué tan social es?

El gato tiene la reputación de ser antipático y altivo. En verdad, detrás de su mirada de diva y su actitud un tanto snob, se esconde un ser muy suspicaz y muy observador. No se enamorará de cualquiera. Le llevará tiempo orientarse y apegarse a su amo. Además, si tu  gatito acude a ti cuando lo llamas, si te saluda cariñosamente al llegar a casa o si te hace cosquillas para abrazarte, que sepas que te ha adoptado a la perfección. Mejor que eso, incluso logra sentir tus estados de ánimo: si siente que estás estresado o preocupado, no vendrá a molestarte. En cambio, si siente disponibilidad por tu parte, no dudará en buscar tu compañía. Como beneficio adicional, sabe muy bien que la única forma de que lo acaricien es acostándose a tu lado en el sofá. ¿No es eso inteligente? Debes saber que cuando el gato está cómodo y confiado, sus habilidades sociales están muy desarrolladas. Su sociabilidad es entonces un signo seguro de inteligencia.

2. Su capacidad para valerse por sí mismo

caja de gato

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Gato en una caja – Fuente: spm

La inteligencia de un gato se puede medir por su capacidad de ser completamente independiente. No es que esté necesariamente solo, pero es un animal muy independiente. Es cierto que odia la soledad y le gusta tener compañía a menudo, pero es una gran persona ingeniosa que sabe cuidarse muy bien, especialmente en una situación de supervivencia. Puede asearse, por ejemplo, y siempre encontrará algo para comer. Si tu gato es muy independiente y no necesitas llenar su caja de arena con exceso de comida cuando sales de casa durante unos días, entonces sí, definitivamente se puede decir que es bastante inteligente.

3. Su memoria

jugando al gato

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Gato jugando – Fuente: spm

¡Se suele decir que el gato está resentido y que no olvida nada! No es falso. Es capaz de recordar muchas cosas gracias a su muy desarrollado sentido del olfato. La mayoría de las veces, le basta sentirse una persona familiar para reactivar de inmediato los recuerdos compartidos con él. Gracias a su memoria olfativa, el gato percibe el más mínimo cambio en su entorno. Otro signo de inteligencia: le gusta su zona de confort y está particularmente apegado a su rutina diaria. Por ejemplo, sabe exactamente a qué hora tiene que comer y dónde están las comidas. Cuando sus hábitos están alterados, se lo muestra a su maestro mostrando una expresión molesta y enfurruñado en su rincón. Los gatos, en general, no soportan que se interrumpa su rutina. Entonces, para saber si tu gato es inteligente, solo necesita monitorear su comportamiento. Si recuerda la hora exacta en que lo alimentas, ¡puedes elogiarlo!

4. Sus habilidades de aprendizaje

A diferencia de los perros, los gatos no son fáciles de entrenar. Son bastante indomables y les cuesta mucho seguir órdenes. Pero, de nuevo, prueban su inteligencia imponiendo sus reglas: no se trata de recibir una ligera palmada en la cabeza para satisfacer a su amo. No, necesitan una recompensa real que los motive a moverse y hacer lo que se espera de ellos. Por lo general, un regalo o accesorio especial servirá. Y ahí, si le muestras el objeto de su deseo, entonces te prestará toda su atención: puedes enseñarle algunos trucos y te obedecerá. Sin embargo, una vez que su recompensa esté en su bolsillo, ¡espere que busque en otra parte!

5. Su forma de expresar sus emociones

emociones de gato

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Un gato que expresa sus emociones – Fuente: spm

Muchos dueños de gatos a veces sienten que su mascota no es tan cariñosa como les hubiera gustado. Piénsalo de nuevo, tu gato tiene mucho amor para dar, es solo que no es tan demostrativo como un caniche. Pero dite a ti mismo que si le gusta pasar tiempo a tu lado, si duerme la siesta en tus muslos o empieza a amasar tus piernas es porque te adora. Así demuestra sus sentimientos. Por otro lado, si tu gato es de los que interactúan contigo, comunican sus emociones, notan los más mínimos cambios en la casa y comparten sus quejas contigo, es una verdadera señal de inteligencia.

6. Su capacidad de adaptación

los gatos son  animales muy susceptible y malhumorado. Son tan sensibles que sus emociones son muy similares a las de los seres humanos. A veces, ciertas situaciones inusuales corren el riesgo de alterar su tranquilidad: por lo tanto, la ira, la ansiedad, el estrés o la irritabilidad pueden invadirlos repentinamente sin previo aviso. Sin embargo, los gatos más inteligentes tienen ciertas habilidades que les permiten adaptarse más fácilmente a los cambios, sin interferir en sus hábitos ni en su carácter. No, no todos tienen un fuerte lado salvaje. Algunos gatos pueden ser dóciles e incluso muy comprensivos con la compañía de otros animales. Si tu gato se mantiene estable, tranquilo y cariñoso con los recién llegados a la casa o cambia de ambiente sin que este lo atormente,

7. Su sociabilidad con otros animales

A algunos gatos les encanta estar rodeados de nuevos compañeros. Hay que decir que los felinos, en general, odian aburrirse. Además, si su amo no está lo suficientemente disponible, tener otros animales cerca ayuda a compensar esta falta. Siempre que no haya animosidad o celos en el aire. Puede parecer sorprendente, pero las habilidades sociales son fundamentales para medir la inteligencia de una mascota, especialmente cuando se trata de un gato, ya que hablamos de un animal que aprende a través de la observación y la imitación. Precisamente por eso, cuanto más dispuesto esté a socializar con otros animales, más desarrollará su capacidad para memorizar determinadas acciones. Así, se puede deducir que los gatos más sociables son aquellos que, a su vez,